PNOĒ, la startup de tecnología de salud con sede en Malden (Massachusetts) y operaciones en Atenas, presentará el 1 de octubre su dispositivo PNOĒ 2.0, una mascarilla que permite realizar tests metabólicos de precisión clínica sin personal capacitado. La compañía, que acaba de cerrar una ronda de 11 millones de dólares —alcanzando 22 millones en total— y ha logrado rentabilidad con crecimiento anual superior al 100%, busca democratizar pruebas que tradicionalmente solo estaban disponibles en laboratorios especializados.
Según informó TechCrunch, el nuevo equipo permite a cualquier usuario entrar en un gimnasio, colocarse la mascarilla facial y respirar durante ocho minutos para obtener 23 biomarcadores respiratorios, incluido el VO₂ max (capacidad máxima de consumo de oxígeno), la tasa metabólica en reposo y la flexibilidad metabólica. «Simplemente te pones la mascarilla, pulsas el botón, te sientas y respiras. Así de fácil», explicó el cofundador y CEO Apostolos Atsalakis.
De laboratorio clínico a negocio en caja para wellness
El dispositivo actual de PNOĒ requiere un operador formado, lo que limita su despliegue. La versión 2.0, diseñada tras múltiples iteraciones con Design Group Italia de Milán, es más compacta, tiene menos piezas y separa la electrónica de la mascarilla de silicona, permitiendo que varias personas compartan el hardware mientras mantienen su propia mascarilla higienizada. «No se había hecho antes un dispositivo metabólico autoadministrado», señaló Atsalakis.
PNOĒ vende únicamente a empresas —cadenas de gimnasios, hoteles, clínicas y spas— mediante suscripciones que van desde 400 hasta más de 1.000 dólares mensuales, incluyendo hardware, software, formación y materiales de marketing. Entre sus clientes figuran Equinox (presente en casi todas sus sedes), Four Seasons, Red Bull, la NBA, el Mount Sinai Health System y la cadena de spas Restore Hyper Wellness. El 85% del negocio procede de Estados Unidos, «el mercado más avanzado del mundo en longevidad», según el CEO.
VO₂ max: el biomarcador estrella de la longevidad
El VO₂ max se ha convertido en palabra clave entre los entusiastas de la longevidad, respaldado por investigación que relaciona una mayor capacidad cardiorrespiratoria con menor mortalidad. Atsalakis lo define como «el predictor más fuerte de longevidad humana». La startup compite en un segmento cada vez más concurrido: Apple, Garmin y Whoop estiman el VO₂ max desde datos de frecuencia cardíaca, mientras que dispositivos de consumo como Lumen analizan el aliento para medir metabolismo de grasas y carbohidratos. En el extremo alto, los carros metabólicos tradicionales siguen siendo el estándar en hospitales y laboratorios deportivos.
PNOĒ no cuenta con autorización de la FDA estadounidense y se posiciona como dispositivo de wellness, no médico. «No proporcionamos recomendaciones médicas. Es como un dispositivo de composición corporal o una báscula», aclaró Atsalakis. «Un médico no puede recetar medicación basándose en nuestros resultados». Sin embargo, la compañía cree que su base de datos podría eventualmente detectar señales de enfermedades, un camino que Atsalakis estima a varios años vista por los obstáculos regulatorios.
De Y Combinator a rentabilidad con 110 empleados
Fundada hace diez años por Atsalakis —doctor en tecnologías de sensores por la Universidad de Cambridge— y su amigo de infancia Panos Papadiamantis (ahora chief product officer), PNOĒ pasó por la promoción de invierno de 2019 de Y Combinator, antes de que la longevidad despegara como industria. Entre sus inversores figuran 50 Years y Lars Rasmussen, cofundador de Google Maps y ahora residente en Atenas.
La empresa, que emplea a 110 personas, se está expandiendo en Europa y, mediante socios, en Latinoamérica y Asia. Planea levantar una Serie B en los próximos seis a doce meses para acelerar el despliegue de su mascarilla —diseño futurista incluido— en más centros de fitness, hoteles y clínicas del ecosistema wellness global.
