El auge del deeptech en España: startups de IA y biotecnología que lideran la nueva oleada inversora

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El término deeptech engloba a las startups cuya propuesta de valor se basa en avances científicos o de ingeniería profunda: inteligencia artificial, biotecnología, computación cuántica, fotnica o nuevos materiales. Durante años fue un segmento minoritario en el ecosistema español, opacado por el protagonismo de las soluciones de software puro. En 2025, ese equilibrio ha cambiado de forma notable.

Según los datos recopilados por las principales aceleradoras especializadas, el número de startups deeptech activas en España ha crecido un 42% en dos años, y la inversión que han captado en el primer semestre de 2025 supera los 380 millones de euros, el doble que en el mismo período de 2023.

La IA aplicada, el segmento más activo

Dentro del deeptech, la inteligencia artificial aplicada a sectores industriales es la vertical con más proyectos y más financiación. No se trata de construir modelos de lenguaje generales —terreno dominado por las grandes tecnológicas— sino de desarrollar soluciones de IA especializadas para sanidad, manufactura, logística o seguridad.

Empresas como las que trabajan en diagnóstico médico por imagen, detección de anomalías en líneas de producción o predicción de demanda logística están firmando contratos con grandes corporaciones y captando rondas de Serie A de entre 5 y 20 millones de euros. El cliente final es, cada vez más, una empresa del Ibex o una multinacional europea con sede en España.

Biotecnología: del laboratorio al mercado

La otra gran vertical es la biotecnología, con especial énfasis en oncología, enfermedades raras y terapias personalizadas. España cuenta con una red de hospitales y centros de investigación de primer nivel —el CNIC, el CIB Margarita Salas, el IRB Barcelona— que funcionan como incubadoras naturales de spin-offs con base científica sólida.

El reto histórico del sector —la dificultad para pasar de la fase de investigación al desarrollo clínico por falta de capital paciente— está siendo abordado por nuevos fondos especializados en life sciences que han aterrizado en España en los últimos dos años, procedentes principalmente de Alemania, Reino Unido y Estados Unidos.

Las universidades técnicas, semilleros clave

La UPM, la UPC y la UPV se han convertido en los principales generadores de talento deeptech del país. Sus programas de transferencia tecnológica y creación de spin-offs se han profesionalizado notablemente: ya no basta con tener una patente y una idea; las oficinas de transferencia exigen un plan de negocio, un equipo mixto técnico-comercial y, a menudo, el compromiso de al menos un inversor antes de dar el salto.

Este enfoque más riguroso ha mejorado la calidad media de los proyectos que salen al mercado y ha reducido la tasa de mortalidad en los primeros dos años, que sigue siendo el período más crítico para cualquier startup de base tecnológica profunda.

El capital internacional, protagonista de las rondas grandes

Las rondas superiores a 10 millones de euros en deeptech español están siendo lideradas, casi sin excepción, por fondos internacionales. Los inversores locales —salvo excepciones— siguen siendo más conservadores ante la complejidad técnica y los plazos más largos de monetización de estos proyectos.

Fondos especializados con sede en Londres, Munich o Tel Aviv están liderando Series A y B en startups españolas, a menudo con la condición de que la empresa desplace parte de sus operaciones comerciales o su dirección al país del inversor. Es un compromiso que los fundadores evalan con cuidado, pero que en muchos casos aceleran su crecimiento internacional de forma determinante.

Los retos del sector: tiempo y talento

El deeptech tiene dos condicionantes que lo diferencian del software tradicional: los ciclos de desarrollo son más largos —entre tres y siete años desde la investigación hasta el primer ingreso significativo— y el talento necesario es escaso y muy disputado a nivel global.

Investigadores con doctorado en aprendizaje profundo, biología sinttica o física cuántica son captados activamente por Amazon, Google, Microsoft o los laboratorios del MIT y Stanford. Retenerlos en una startup española en fase semilla requiere un paquete de compensación muy cuidado, con participación en el capital como elemento central.

Perspectivas: España como hub deeptech del sur de Europa

El escenario a medio plazo es prometedor. Si España consigue consolidar la masa crítica que está formando en IA aplicada y biotecnología, tiene opciones reales de convertirse en el principal hub deeptech del sur de Europa, compitiendo con los ecosistemas de Italia, Portugal y Grecia y complementando —sin rivalizar directamente— con los de Países Bajos, Alemania y Francia.

El próximo test será la temporada de rondas del segundo semestre de 2025, donde varios proyectos en fase de Serie B buscarán financiaciones de entre 20 y 50 millones de euros. Si esas rondas se cierran con inversores de primer nivel, el mensaje para el mercado global será claro: el deeptech español ha llegado para quedarse.

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