España importó el 68,4% de la energía que consumió en 2024, según datos del informe España ante el reto de la independencia energética, elaborado por el think tank Foro Regulación Inteligente. Petróleo y gas representan el 97% de esas importaciones energéticas, lo que mantiene al país expuesto a subidas de precios internacionales, tensiones geopolíticas y posibles interrupciones de suministro, advierte el documento publicado por Expansión.
La cifra contrasta con el fuerte desarrollo de las energías limpias. En 2025, las renovables aportaron el 55,5% de la electricidad generada en España y tres de cada cuatro kilovatios hora se produjeron sin emisiones de dióxido de carbono. No obstante, el informe subraya que instalar más parques solares y eólicos no basta si no se desarrollan al mismo ritmo las redes eléctricas, las conexiones internacionales y las instalaciones de almacenamiento de electricidad.
Renovables al alza pero insuficientes para cerrar la brecha
El porcentaje de dependencia energética de España ha permanecido elevado durante años. Aunque el ecosistema startup español ha crecido en sectores tecnológicos, la inversión en infraestructuras energéticas críticas (almacenamiento, interconexiones y digitalización de redes) no ha avanzado a la par que la instalación de capacidad renovable.
El informe del Foro Regulación Inteligente destaca que lograr una transición energética basada en la abundancia, la competitividad y la seguridad de suministro requiere una estrategia integral. España necesita reforzar la resiliencia de su sistema eléctrico para absorber la generación intermitente de eólica y solar, reducir la dependencia de combustibles fósiles importados y amortiguar el impacto de crisis internacionales.
Contexto europeo y lecciones de la crisis energética
La guerra en Ucrania y las tensiones geopolíticas recientes han evidenciado los riesgos de depender de hidrocarburos importados. Países europeos con mayor diversificación de fuentes y reservas estratégicas consolidadas han resistido mejor los vaivenes del mercado. España, aunque cuenta con varias terminales de regasificación de gas natural licuado, sigue importando la mayoría de su energía primaria.
El documento apunta que ampliar las interconexiones con Francia y Portugal, desarrollar capacidad de almacenamiento en baterías y sistemas de bombeo, e impulsar la producción de hidrógeno verde pueden ser palancas clave para reducir la dependencia exterior por debajo del 50% en la próxima década.
