El grupo español de alimentación y bebidas Pascual avanza en su plan para duplicar su valoración de cara a 2030, según ha explicado su consejero delegado, César Vargas. La compañía, que facturó 1.420 millones de euros en 2024, está en proceso de reestructuración en cinco empresas independientes que operarán las diferentes áreas del negocio: lácteos, café, hidratación, distribución e internacional.
Nombrado en enero de 2026, Vargas ha detallado que el objetivo de la empresa familiar es «casi duplicar» el valor de la compañía en los próximos cuatro años, según declaraciones recogidas por Expansión. «En los últimos tres o cuatro años ha crecido el valor de la compañía, pero no hemos superado todavía el valor que teníamos en 2019. Una parte será orgánica, otra inorgánica y otra con la entrada de socios estratégicos», ha explicado el CEO.
Crecimiento del 4% en 2026 y nuevos planes para 2027
A pesar de la incertidumbre geopolítica, Pascual prevé aumentar sus ventas alrededor del 4% en 2026. La compañía espera tener listos sus nuevos planes estratégicos en la segunda mitad del año para «coger velocidad» a partir de 2027. Vargas ha justificado la nueva estructura empresarial por la necesidad de adaptarse a un panorama «cada vez más difícil», marcado por la volatilidad de los mercados y el aumento de costes de producción.
El ejecutivo ha reconocido que la reciente subida de los precios del petróleo tras el conflicto en Oriente Medio ha afectado al sector. «Con las últimas tensiones por el cierre del estrecho de Ormuz, hemos sido bastante conservadores, hemos intentado repercutirlo a última ahora y, de hecho, hay varias categorías donde todavía no hemos hecho esas subidas, que estamos conteniendo», ha señalado.
Diversificación más allá de la leche
Pascual, tradicionalmente centrada en el negocio lácteo doméstico, está diversificando su actividad para reducir la dependencia de la leche y el canal retail. En lácteos, la compañía está trabajando en productos de mayor valor añadido con volúmenes menores pero más rentables.
En el segmento de café, donde la empresa opera principalmente en hostelería, Vargas ve oportunidades para «subir la calidad del producto» y consolidar marcas en un mercado aún fragmentado. En hidratación, Pascual continúa apostando por su marca Bezoya —«una verdadera joya», según el CEO— y desarrollando un «surtido eficiente» para el canal horeca a través de su distribuidora Qualianza.
Expansión internacional con yogur de larga vida
A nivel internacional, Pascual está presente en más de 60 países, con foco prioritario en Marruecos, Filipinas —como plataforma para el Sudeste Asiático—, Angola —para el centro de África— y Centroamérica. Su producto estrella en mercados emergentes es el yogur de larga vida, que funciona «extraordinariamente bien» en países sin cadena de frío adecuada.
La transformación incluye también decisiones «que hasta hace unos años eran tabú», según Vargas: producción para terceros, concentración de la fabricación en las líneas más eficientes y búsqueda de alianzas estratégicas con socios que compartan los valores de la compañía. Todo ello en un contexto donde «la sensibilidad al precio está a flor de piel» entre los consumidores y la marca blanca ha ganado terreno.
