El fabricante de anillos inteligentes Oura se enfrenta a una demanda colectiva presentada en San Francisco que le acusa de engañar a los consumidores sobre la precisión de sus funciones de seguimiento del sueño. La demanda, interpuesta el jueves por Clarkson Law Firm, alega que los anillos Oura no pueden medir ninguna de las señales fisiológicas necesarias para evaluar la calidad del sueño o determinar las fases del mismo, según recoge TechCrunch.
En lugar de mediciones reales, la demanda sostiene que el dispositivo se basa en estimaciones generadas por inteligencia artificial que tienen «las mismas probabilidades de acertar que lanzar una moneda al aire», según el texto de la querella.
Años de quejas de usuarios en internet
La acción legal llega después de años en los que usuarios de Oura han compartido en foros y redes sociales su frustración con la precisión del anillo inteligente. Algunos han manifestado que, pese a haber dormido mal, el dispositivo les indicaba que su sueño había sido óptimo. Otros han expresado dudas sobre la capacidad del anillo para monitorear y detectar correctamente los ciclos de sueño.
«Para capitalizar el deseo de los consumidores de un rastreador que pudiera efectivamente rastrear el sueño y monitorear sus ciclos, Oura vendió anillos costosos —con precios desde 300 dólares en adelante— publicitando exactamente eso: que los anillos Oura son capaces de ver lo que solo un laboratorio hospitalario de sueño puede ver, incluyendo las cuatro etapas diferentes del sueño», señala la demanda.
Marketing de «precisión inigualable»
La querella sostiene que Oura comercializó su anillo como «construido para la precisión» y con «precisión inigualable». Según los demandantes, la compañía afirmó que sus anillos inteligentes podían alcanzar un 79% de precisión en sus mediciones y, más recientemente, que ofrecían un 95% de precisión en la clasificación de fases del sueño en comparación con laboratorios clínicos de sueño.
El documento va más allá y alega que Oura no puede medir el sueño o sus ciclos porque «el sueño ocurre en el cerebro, no en el dedo». La demanda argumenta que determinar con exactitud las etapas del sueño requiere electrodos en el cuero cabelludo y sensores en los ojos, como solo puede hacerse en un entorno hospitalario o clínico.
«Cuando las personas confían en un dispositivo para guiar decisiones sobre su salud, la desinformación no puede ser tolerada», afirmó Ryan Clarkson, cofundador y socio director de Clarkson Law Firm, en un comunicado. «Los usuarios de Oura confían en que las cifras en su pantalla reflejan la realidad. Las personas estructuran sus días, interpretan cómo se sienten y diseñan sus vidas en torno a cifras inexactas generadas por estos dispositivos. Comercializar un rastreador de sueño inexacto como preciso y confiable es peligroso porque la gente lo cree y cambia su comportamiento en consecuencia.»
Peticiones de la demanda
La querella solicita que Oura deje de engañar a los consumidores mediante publicidad que atribuye falsamente a sus wearables capacidades que no ofrecen. También pide medidas cautelares para evitar que Oura continúe tergiversando sus productos, así como restitución económica para quienes compraron los anillos basándose en las supuestas afirmaciones falsas.
Oura no respondió de inmediato a la solicitud de comentarios de TechCrunch al cierre de esta información.
