Tim Cook ha dejado esta semana el puesto de CEO de Apple y ha entregado el mando a John Ternus, hasta ahora responsable de hardware de la compañía. Ternus estrena cargo con un lanzamiento inminente: su primer memorándum interno prometía «un gran lanzamiento la semana que viene», lo que sitúa el próximo evento de presentación del iPhone directamente sobre su mesa antes de que haya acomodado siquiera la silla.
Cook no se va del todo: permanece en Apple como presidente ejecutivo, un puesto desde el que se centrará en las relaciones institucionales y las cuestiones regulatorias que, según señala TechCrunch, recientemente han convertido algo tan pequeño como el cambio de una etiqueta en un mapa en un acto de equilibrio público muy visible.
La era Ternus: más software que hardware en plena revolución IA
El relevo plantea una pregunta evidente: ¿qué aspecto tendrá la era Ternus y cuánto margen le darán los accionistas para definir el rumbo? Según el análisis del podcast Equity de TechCrunch, Ternus podría estar mejor posicionado para avanzar en software que en hardware, precisamente en un momento en que la inteligencia artificial redefine el ecosistema tecnológico.
El nuevo CEO hereda una compañía en plena transformación, con presión creciente para que Apple integre capacidades de IA generativa de forma nativa en sus productos, compita en servicios digitales y mantenga su liderazgo en diseño de chips propios. Todo ello mientras gestiona las expectativas de Wall Street y mantiene la narrativa de innovación que ha caracterizado a la marca durante décadas.
Cook, que lideró Apple desde 2011 tras la muerte de Steve Jobs, deja atrás una etapa marcada por el crecimiento exponencial de los servicios, la apuesta por la privacidad como diferencial comercial y la expansión del ecosistema de hardware con productos como el Apple Watch y los AirPods. Ternus deberá ahora demostrar si puede sostener ese ritmo y, sobre todo, si consigue que Apple no quede rezagada en la carrera de la IA frente a rivales como Microsoft, Google o Meta.
