Archer Aviation ha cerrado la adquisición de su antiguo rival Wisk Aero, en una de las operaciones más sorprendentes del sector emergente de aeronaves eléctricas de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL). Según los términos del acuerdo, Boeing ha vendido Wisk Aero y otras dos filiales —SkyGrid, empresa de software de gestión de tráfico aéreo, e Insitu, fabricante de drones— a Archer a cambio de una participación del 16,5% en la compañía, según publicó TechCrunch.
El giro resulta especialmente llamativo porque Wisk demandó a Archer en 2021 por presunto «robo descarado» de información confidencial y propiedad intelectual. El caso se prolongó durante dos años hasta que ambas partes alcanzaron un acuerdo inusual que no solo puso fin a la demanda y a la contrademanda de Archer —que reclamaba mil millones de dólares en daños—, sino que también dio paso a una nueva colaboración entre ambas.
Wisk tiene su origen en Kitty Hawk, una startup de aviación eléctrica liderada por Sebastian Thrun, cofundador de la factoría de proyectos experimentales X de Alphabet, y respaldada por Larry Page, cofundador de Google. Kitty Hawk cerró en septiembre de 2022, pero su programa Cora, que se había convertido en una empresa conjunta con Boeing, sobrevivió con el nombre de Wisk Aero.
Joby Aviation apuesta por defensa con una adquisición de 500 millones
Paralelamente, Joby Aviation, otro jugador clave del sector eVTOL, ha comprado Resonant Sciences por 500 millones de dólares, según la misma fuente. Resonant Sciences, especializada en sistemas de radiofrecuencia y sensores, se convertirá en una división dedicada a defensa dentro de Joby bajo el nombre Joby Defense.
Joby ha venido ampliando su presencia en el sector de defensa durante los dos últimos años, aunque mantiene su misión original de certificar y fabricar aeronaves eléctricas de despegue vertical para su uso como taxis aéreos urbanos. La compañía asegura que ve oportunidad —y sobre todo, ingresos inmediatos— en el canal militar mientras completa el largo proceso regulatorio necesario para operar comercialmente servicios de pasajeros.
Ambas operaciones ilustran cómo el sector de taxis aéreos eléctricos continúa consolidándose y busca flujos de caja a corto plazo incluso mientras avanza por el complejo proceso de certificación de sus aeronaves para uso civil.
Uber se desprende de su participación en Serve Robotics
En un movimiento contrario a su estrategia reciente de inversiones en vehículos autónomos, Uber ha vendido toda su participación en Serve Robotics, la empresa de robots de reparto autónomos que se separó de Uber hace más de cinco años. Según fuentes del sector citadas por TechCrunch, Serve Robotics se habría enterado de la venta únicamente cuando Uber presentó su declaración regulatoria.
Uber y Serve mantienen, no obstante, su asociación comercial: los robots de reparto de Serve operan en la app Uber Eats bajo un contrato que expira en 2027.
