Flock Safety, la controvertida empresa de tecnología de vigilancia mediante reconocimiento de matrículas, ha comunicado a su plantilla de 1.500 empleados un programa de rescisión voluntaria con indemnizaciones que la propia compañía califica como las «más generosas» que ha ofrecido nunca, según reveló Wired este viernes.
La medida llega en un momento crítico para la startup, que enfrenta una oleada de cancelaciones de contratos tras múltiples escándalos de abuso de su tecnología por parte de agentes de policía. Según el anuncio interno al que tuvo acceso Wired, Flock espera que una parte significativa de la plantilla exprese interés en acogerse a las rescisiones, y la compañía ha confirmado que aceptará la mayoría de solicitudes.
El contexto de esta oferta es especialmente delicado. En agosto, The Washington Post documentó 46 casos en los que agentes de policía fueron acusados de hacer un uso indebido de la tecnología de Flock, incluyendo denuncias de acoso a esposas, novias o exparejas mediante el seguimiento de sus matrículas. La repercusión fue inmediata: Florida y Texas anunciaron la suspensión del uso de la plataforma, y una organización defensora de la privacidad identificó 90 ciudades que cancelaron sus contratos con Flock solo en agosto, cuadruplicando la cifra del mes anterior.
Una plantilla desmoralizada y un CEO que reconoce el daño interno
Garrett Langley, CEO de Flock, admitió recientemente en el podcast All-In que el «mayor daño» causado por la crisis no ha sido financiero, sino el impacto en la «moral interna» de la empresa. La oferta de rescisiones voluntarias permite a Flock desprenderse de empleados descontentos sin ejecutar despidos formales, lo que podría agravar aún más el clima laboral.
Según Wired, sin este mecanismo de salidas pactadas la compañía se vería «casi con certeza» obligada a proceder con recortes de plantilla forzosos. TechCrunch ha solicitado comentarios oficiales a Flock Safety, que hasta el cierre de esta edición no había respondido.
El caso ilustra los riesgos reputacionales y operativos que enfrentan las startups de tecnología de vigilancia cuando sus productos son objeto de uso indebido por parte de autoridades, especialmente en un contexto de creciente escrutinio público sobre privacidad y derechos civiles. La rápida deserción de clientes institucionales sugiere que el modelo de negocio de Flock podría estar en revisión estratégica mientras intenta recuperar la confianza perdida.
